Omelette de claras con champiñones: receta ligera y proteica

Introducción

En muchas casas, los desayunos o cenas suelen ser momentos en los que buscamos algo rápido, nutritivo y que no nos complique demasiado. Uno de esos platos que siempre salva la situación es el omelette. Y si lo preparamos con claras y champiñones, conseguimos una opción ligera, llena de proteínas y con un sabor suave que gusta a todos.

Recuerdo que en mi familia solíamos preparar omelettes los fines de semana, cada uno agregaba sus ingredientes favoritos: unos con queso, otros con espinacas, otros con jamón. Pero el de claras con champiñones siempre era el más elegido cuando queríamos cuidarnos un poco más sin dejar de disfrutar. Es esa receta práctica que te acompaña en diferentes momentos del día, sea como desayuno energético, almuerzo rápido o cena ligera.

Ingredientes para el omelette de claras con champiñones

  • 4 claras de huevo
  • 100 g de champiñones frescos laminados
  • ½ cebolla pequeña (opcional)
  • 1 cucharadita de aceite de oliva o spray vegetal
  • Sal y pimienta al gusto
  • Perejil fresco picado para decorar

Cómo preparar el omelette de claras con champiñones

1. Preparar los champiñones

Limpia bien los champiñones con un paño húmedo o un cepillo suave para quitarles la tierra. Córtalos en láminas finas. Si decides usar cebolla, pícala en trozos pequeños y sofríela en una sartén antiadherente con unas gotas de aceite hasta que esté transparente. Luego añade los champiñones y cocínalos unos minutos hasta que se doren ligeramente. Esto le dará más sabor al relleno del omelette.

2. Batir las claras

En un bol, coloca las claras de huevo con una pizca de sal y pimienta. Bátelas con un tenedor o batidor de mano hasta que estén espumosas. No hace falta que monten, solo que se aireen un poco, lo que ayudará a que el omelette quede más esponjoso.

3. Cocinar las claras

Calienta la sartén a fuego medio-bajo y vierte las claras batidas. Déjalas cocinar lentamente sin remover. Verás cómo empiezan a cuajarse desde los bordes hacia el centro. Lo importante es mantener la paciencia: si subes demasiado el fuego, se endurecerán rápido y perderán esa textura suave.

4. Rellenar y doblar

Cuando la base esté firme pero el centro aún algo jugoso, coloca los champiñones (y la cebolla si la usaste) sobre una mitad del omelette. Con una espátula, dobla con cuidado la otra mitad por encima. Cocina un minuto más para que se sellen bien los sabores.

5. Servir

Retira el omelette de la sartén y colócalo en un plato. Espolvorea con perejil fresco picado para darle un toque de color y frescura. Acompáñalo con una ensalada verde o con una rebanada de pan integral, según prefieras.

Consejos y variaciones caseras

  • Para una textura más esponjosa, añade una cucharada de leche descremada o bebida vegetal al batir las claras.
  • Si quieres variar el sabor, incorpora espinacas frescas, pimientos en tiras o incluso un poco de tomate en cubos.
  • Para aumentar el valor nutricional, acompáñalo con aguacate o con una guarnición de batata asada.
  • Si prefieres darle un toque más intenso, puedes añadir un poco de queso rallado bajo en grasa justo antes de doblar el omelette.

Información rápida

  • Tiempo de preparación: 15 minutos
  • Porciones: 1
  • Calorías aproximadas: 150 kcal por porción

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Puedo usar claras envasadas en lugar de claras frescas?
Sí, las claras envasadas son una buena alternativa práctica y segura. Solo revisa que no tengan aditivos y calcula la equivalencia (generalmente, 3 cucharadas equivalen a 1 clara).

¿Qué hacer si el omelette se rompe al doblarlo?
No pasa nada. Puedes servirlo abierto como si fuera una tortilla rellena. El sabor será el mismo, solo cambia la presentación.

¿Se puede preparar con otros hongos?
Por supuesto. Los champiñones son los más comunes, pero puedes usar portobellos, shiitake o setas variadas, según lo que encuentres en el mercado.

Conclusión

El omelette de claras con champiñones es una de esas recetas que demuestran que lo simple también puede ser delicioso y nutritivo. Es rápido, versátil y se adapta a diferentes momentos del día. Además, con pequeños cambios puedes reinventarlo una y otra vez sin que pierda su encanto.

En casa, se convierte en un plato que siempre está presente cuando queremos cuidarnos un poco más pero sin renunciar al placer de comer rico. Prepararlo es tan sencillo que, una vez lo hagas, seguramente lo incorporarás a tu rutina semanal como una de tus recetas favoritas.

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